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Sebastián Crismanich, un ídolo sin ocasos

Sebastián Crismanich, un ídolo sin ocasos

Cada historia tiene un punto de inflexión. Sin lugar a dudas el de Sebastián Crismanich lo encontramos el 10 de Agosto del 2012. Ese es el día en el que dejó de ser un ignoto deportista oriundo de Corrientes para transformarse en campeón olímpico.

Esa medalla la ganó con el corazón, no la iba a dejar escapar frente al representante de la Madre Patria. Fue por un exiguo 1 a 0 frente a Garcia Hemme. Los dos obviamente talentosos, con fuerza y dedicación. Pero es ahí cuando otras cosas empiezan a valer y esas otras cosas las tuvo el de estas tierras. Consumado el éxito, el desahogo fue evidente. Hacer los sueños tangibles nos hace libres. Todos los flashes fueron para él y ya retirado aún persisten, ya que fue un logro trascendental en la historia del deporte argento. En Londres 1948, de la mano del maratonista Delfo Cabrera, la Argentina se hizo de una presea dorada. Tuvieron que pasar 64 años para que un deportista individual se situé en lo más alto del podio nuevamente, y ese fue Crismanich.

En el camino de canalizar su experiencia, popularidad y recursos hacia el desarrollo de nuevos atletas anda nuestro héroe, focalizado en su escuela de taekwondo en su Corrientes natal.

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El punto de inflexión en la historia de Crismanich es el mismo de la historia del taekwondo nacional, "Se ha crecido muchísimo luego de lo que fue la medalla de oro en Londres. Pero como todos sabemos no se hace un atleta olímpico en pocos años, ni en uno o dos ciclos olímpicos", esgrimió nuestro campeón. Argentina no tuvo representantes olímpicos en Río 2016. Se hizo trunca la esperanza de conseguir al menos una plaza en el preolímpico de Aguas Calientes, México. Sebastián estuvo muy cerca, a una sola lucha de lograr su presencia en los Juegos cariocas. Dos de los que buscaron la clasificación en aquel torneo son para él las esperanzas de volver al ruedo olímpico en Tokio 2020. Se refiere a Lucas Guzmán y la santafecina residente en la ciudad de La Plata, Alexis Arnoldt, "Son atletas de renombre para lo que es el continente americano y han logrado meterse en grandes competencias a nivel mundial como Grand Prix, G2, G4. Yo creo que son nuestros grandes exponentes y deberíamos prestarles atención y apoyo para lo que es este ciclo olímpico", afirmó Sebastián. Estuvo 18 años detrás de un sueño y no paró hasta conseguirlo. Dejó su vida en base a ese objetivo que se hace material en algo tan pequeño que cabe en la palma de una mano, pero que significa tanto que llena un alma.

Consumado el retiro, piensa en algo más que en sus logros individuales. Quiere y desea fuertemente que alguien lo emule y si ese alguien existe hoy en día, sin dudas, es fruto de la inspiración que este hombre de tres décadas generó en los más jóvenes. "El hecho de haberme convertido en un referente deportivo para el país me fue abriendo diferentes puertas donde pude madurar, crecer, aprender y luego hacer aportes para lo que es el deporte argentino", concluye Crismanich y es fiel a la idea que lo mejor que puede hacer ahora es devolver algo de lo mucho que el deporte le dio, dejar algo como herencia, ya no sólo desde la perspectiva de atleta.

¿Qué sensaciones te dejó ver los Juegos Olímpicos como espectador?

Fue difícil verlos de afuera. La verdad que se hizo muchísimo para estar, se ha hecho lo imposible para poder meterse ahí adentro pero no siempre uno puede cumplir con sus propias expectativas, más sabiendo de que venía de una lesión importante. Era prácticamente imposible el hecho de pretender volver al deporte, pude hacer inclusive más que eso, pero no alcanzó para una clasificación olímpica. Verlo de afuera fue hasta un poco frustrante y triste pero son cosas del deporte mismo que las he conocido en otros escenarios, en otros tiempos y creo que todo eso lo sigo viendo como aprendizaje, como parte de la madurez y de uno ponerse más fuerte. Hubiese dado cualquer cosa, como la dí, para poder haber estado en Río, y lo volvería a hacer. Pero también hay que entender de que así son las cosas, de que así es el juego, de que a veces estamos fuera y que hay que dar vuelta la página y cambiar de capítulo.

Después de estas textuales palabras, los invitamos a revivir ese momento épico, que erizó la piel de los argentinos.


Mariano Augusto Bernal
http://www.anheloolimpico.blogspot.com.ar/

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